Conversar con tu niño ayuda al desarrollo de su lenguaje

Un estudio encuentra que involucrar a los niños pequeños en las conversaciones es más importante para el desarrollo cerebral que “arrojar palabras” sobre ellos.

En esta nueva entrada extraída del MIT News Office reflexionamos sobre el valor de involucrar a los niños más pequeños en las conversaciones, haciéndoles participes de la realidad que están experimentando y que les rodea. ¡Interesantísimo! Os invitamos a leerlo y comentarnos que os sugiere.

Un emblemático estudio realizado en 1995 descubrió que los niños de familias con mayores ingresos escuchan cerca de 30 millones de palabras más durante los primeros tres años de vida que los niños de familias con bajos ingresos. Esta “brecha de 30 millones de palabras” se correlaciona con diferencias significativas en las pruebas de vocabulario, desarrollo del lenguaje y comprensión de lectura.

Ahora, los científicos cognitivos del MIT han descubierto que la conversación entre un adulto y un niño parece cambiar el cerebro del niño, y que esta conversación de ida y vuelta es en realidad más crítica para el desarrollo del lenguaje que la brecha entre palabras. En un estudio de niños de entre 4 y 6 años de edad, encontraron que las diferencias en el número de “giros conversacionales” explicaban una gran parte de las diferencias en la fisiología del cerebro y las habilidades del lenguaje que encontraban entre los niños. Este hallazgo se aplica a los niños independientemente de los ingresos o educación de los padres.

Estos hallazgos sugieren que los padres pueden tener una influencia considerable sobre el desarrollo del lenguaje y el cerebro de sus hijos simplemente al entablar conversación con ellos, dicen los investigadores.

“Lo importante no es solo hablar a su hijo, sino hablar con su hijo. No se trata solamente de trasladar el lenguaje al los cerebros de sus hijos, sino de mantener una conversación con ellos”, dice Rachel Romeo, estudiante graduada de Harvard y MIT y autora principal del artículo, que aparece en la edición en línea del 14 de febrero de Psychological Science.

https://youtu.be/CNJQGbNbI-8

Utilizando imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI), los investigadores identificaron diferencias en la respuesta del cerebro al lenguaje que se correlacionaba con el número de giros conversacionales. En los niños que experimentaron más conversaciones, el área de Broca, una parte del cerebro involucrada en la producción del habla y el procesamiento del lenguaje, era mucho más activa mientras escuchaban historias. Esta activación cerebral posteriormente predijo los puntajes de los niños en las evaluaciones del lenguaje.

“Lo realmente novedoso de nuestro trabajo es que por primera vez proporciona una evidencia de que las conversaciones familiares en el hogar están asociadas al desarrollo cerebral de los niños. Es casi mágico como la conversación parental parece influir en el crecimiento biológico del cerebro”, dice John Gabrieli, profesor de Grover M. Hermann en Ciencias y Tecnología de la Salud, profesor de ciencias cerebrales y cognitivas, miembro del Instituto McGovern de Investigación Cerebral del MIT y el autor principal del estudio.

Más allá de la brecha de palabras

Antes de este estudio, se sabía poco hacer de cómo la “brecha de palabras” podría traducirse en diferencias en el cerebro. El equipo del MIT se propuso encontrar estas diferencias comparando las imágenes cerebrales de niños de diferentes entornos socioeconómicos.

Como parte del estudio, los investigadores utilizaron un sistema llamado  Análisis del Lenguaje Ambiental (Language Environment Analysis – LENA) para registrar cada palabra hablada o escuchada por cada niño. A los padres que aceptaron que sus hijos participaran en el estudio se les pidió que sus hijos llevasen consigo una grabadora adherida a la ropa durante dos días, desde el momento en el que se despertaban hasta que se acostaban por la noche.

Las grabaciones fueron analizadas por un programa informático que proporciono tres mediciones: el número de palabras pronunciadas por el niño, el número de palabras que se le dijeron y el número de veces que el niño y un adulto tuvieron un “giro conversacional”, es decir, un intercambio de ida y vuelta iniciado por cualquiera de los dos interlocutores.

Los investigadores encontraron que el número de turnos de conversación presentaba una alta correlación con los puntajes de los niños en pruebas estandarizadas de habilidades lingüísticas, incluyendo el vocabulario, la gramática y el razonamiento verbal. El número de turnos de conversación también se correlacionó con mayor actividad en el área de Broca, cuando los niños escuchaban historias mientras estaban dentro de un escáner de fMRI.

Estas correlaciones fueron mucho más fuertes que las que existen entre el número de palabras escuchadas y los puntajes del lenguaje, y entre el número de palabras escuchadas y la actividad en el área de Broca.

Este resultado se alinea con otros hallazgos recientes, dice Romeo, “pero todavía hay una noción popular de que existe una brecha de 30 millones de palabras, y de que tenemos que arrojar palabras sobre estos niños – simplemente hábleles durante todo el día, o quizás siéntelos frente a un televisor que les hable. Sin embargo, los datos del cerebro muestran que realmente parece ser el dialogo interactivo el que está más relacionado con el procesamiento neuronal”.

Los investigadores creen que la conversación interactiva brinda a los niños una oportunidad más de practicar sus habilidades de comunicación, incluida la capacidad de comprender lo que otra persona intenta decir, y de responder de manera apropiada.

Pese a que los niños de familias con mayores ingresos estuvieron expuestos a más lenguaje de promedio, los niños de familias de bajos ingresos que experimentaron un alto número de turnos de conversación presentaban habilidades lingüísticas y una actividad cerebral en el área de Broca similar a la de niños provenientes de familias con mayores ingresos.

“En nuestro análisis, los turnos en la conversación parecen ser lo que marca la diferencia, independientemente del nivel socioeconómico. Estos cambios de turno ocurren más a menudo en familias de un nivel socioeconómico más elevado, pero los niños que provienen de familias con menores ingresos o educación parental mostraron los mismos beneficios de introducir turnos conversacionales,” dice Gabrieli.

Pasando a la acción

Los investigadores esperan que sus hallazgos motiven a los padres a involucrar a sus hijos pequeños en más conversaciones. Aunque este estudio se realizó en niños de 4 a 6 años de edad, este tipo de giros o turnos conversacionales también pueden realizarse con niños más pequeños, haciendo sonidos de ida y vuelta o mediante muecas, dicen los investigadores.

“Una de las cuestiones que nos entusiasma es que se siente realizable porque es especifico. Eso no significa que sea fácil para las familias con menor nivel educativo y mayor estrés económico, tener más conversaciones con sus hijos. Pero, al mismo tiempo, es una acción determinada, especifica, y puede haber formas de promover o alentar eso”, dice Gabrieli.

Roberta Golinkoff, profesora de educación en la Escuela de Educación de la Universidad de delaware, expone que este nuevo estudio presenta un hallazgo importante que se suma a la evidencia de que no es sólo la cantidad de palabras que escuchen los niños lo que es significativo para su desarrollo del lenguaje.

“Puedes hablar con un niño hasta quedarte sin aliento, pero si no te relacionas con él y tienes un dúo conversacional sobre lo que le interesa, no vas a darle las habilidades para procesar el lenguaje que necesita”, dice Golinkoff, que no participo en el estudio. “Si puedes lograr que un niño participe, no solo escuche, eso le permitirá tener un mejor resultado lingüístico.”

Los investigadores del MIT ahora esperan estudiar los posibles efectos de intervenciones que incorporen más conversación en las vidas de los niños pequeños. Estos podrían incluir asistencia tecnológica, como por ejemplo programas de ordenador que pueden conversar o recordatorios electrónicos a los padres para que sus hijos participen en las conversaciones.

La investigación que se ha presentado fue financiada por la Walton Family Foundation, el Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano, una beca de Harvard Mind Brain Behavior y la donación de David Pun Chan.

La entrada original de la que se ha obtenido este post se encuentra en http://news.mit.edu/2018/conversation-boost-childrens-brain-response-language-0214#.WoPl6TBG5So.linkedin

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