LA BRECHA DE LAS EXPECTATIVAS: ¿CUÁNDO TIENEN Y NO TIENEN LOS NIÑOS PEQUEÑOS CONTROL SOBRE SUS CONDUCTAS?

Los niños pequeños son salvaje y maravillosamente impredecibles. Un minuto, su pequeña niña puede estar felizmente hablando con usted, y al siguiente, estar fuera de control, rodando por el suelo porque no puede tener ese pastelito que acaba de ver en un anuncio de televisión. Para los padres, esta falta de control emocional aparentemente impredecible puede ser exasperante, a menos que lo estén esperando.

Compartimos con las familias una entrada que la Dra. Mona Delahooke a compartido en su blog

Una de las razones por la cual los padres pueden sentirse tan frustrados por el comportamiento de los niños pequeños es la “brecha de expectativas”. Muchos padres suponen que los niños pequeños son capaces, o deberían ser capaces de hacer cosas que sus cerebros simplemente no están listos para hacer todavía.

Una gran encuesta de la Fundación Zero to Three, la organización más grande del mundo dedicada al bienestar de bebés y niños pequeños, reveló que el 56% de los padres creen que los niños tienen el control de los impulsos para resistir el deseo de hacer algo prohibido antes de los 3 años. Y un 36% cree que los niños menores de 2 años pueden hacerlo. La verdad: los niños pequeños no comienzan a desarrollar estas habilidades hasta la edad de 3 años y medio o 4 años, como pronto.

La misma encuesta encontró que el 43% de los padres piensan que los niños pueden compartir y turnarse de manera confiable con otros niños antes de los 2 años. En realidad, esta habilidad se desarrolla entre los 3 y 4 años de edad.

Si es escéptico con respecto a estos resultados, podría preguntarse por qué su pequeño a veces puede manejar con éxito una situación, peor en otros momentos no se comporta bien en circunstancias idénticas. ¿Significa esto que el niño elige intencionadamente portarse mal?

La respuesta corta es no. El comportamiento de los niños pequeños es tan impredecible porque alcanzar la capacidad de controlar las emociones y acciones depende de una combinación entre el desarrollo cerebral del niño y el estado de su cuerpo en un momento concreto. Todos estos factores influyen en la capacidad del niño para controlar su comportamiento:

  • Crecimiento rápido del cerebro con circuitos neuronales en flujo.
  • No haber dormido lo suficiente.
  • Hambre, o niveles fluctuantes de azúcar en la sangre.
  • El sentido de seguridad subconsciente de cada uno, que puede depender del entorno y las relaciones.
  • Estados del cuerpo, incluyendo dolor en la dentición, un virus incubando, o una reacción exagerada a los sonidos u otra información sensorial.
  • Los altibajos esperables del crecimiento social y emocional.

En otras palabras, ¡es complejo! Por lo tanto, la próxima vez que cruce su mente algo que su niño pequeño hizo, recuerde que las habilidades de su hijo todavía están emergiendo. Ser inconsistente es de esperar. Un día, su hijo podría manejar una decepción o los limites con calma, pero al día siguiente (u hora siguiente) el mismo desafío podría provocar una rabieta. Todo es parte de la forma en que nos desarrollamos como seres humanos.

Entonces, ¿qué puede hacer como padre cuando su niño actúa de manera impredecible y no está seguro de cómo reaccionar?

  • Pregúntese si la capacidad del niño para controlar su comportamiento está completamente desarrollada. Si su hijo es menor de 4 años, esta capacidad será inconsistente, por lo que es importante abordar el comportamiento con compasión, no con disciplina.
  • La mejor manera de ayudar a un niño fuera de control es mantener la calma. Este proceso de ayudar a un niño a calmarse compartiendo nuestra propia calma se conoce como co-regulación emocional.
  • Para dar a los niños pequeños lo que necesitan, debemos cuidarnos a nosotros mismos. De esta forma, es más probable que tengamos la energía y la presencia para apoyar a nuestros hijos con éxito.

Recuerde, los niños sientes dolores de crecimiento más allá de sus huesos y músculos. Estas incomodidades también surgen de la forma en que estos pequeños seres humanos concilian la vida en un mundo impredecible para ellos. Al comprender que los niños pequeños tienen capacidades de afrontamiento desigual por naturaleza, podremos reducir la brecha de expectativas y disminuir nuestro estrés y el de nuestros niños. En el proceso, fortaleceremos preciosas relaciones que se mantendrán de por vida con nuestros pequeños.

La autora de este precioso artículo ha escrito un libro a cerca del desarrollo emocional de los niños.

La entrada original de este post se encuentra en The Expectation Gap: When Do Toddlers Have Control Over their Behaviors?

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