Relaciones en Educación Especial – Tenemos que Mejorar

Una nueva entrada de Mona Delahooke en su blog The Visible Parent, toca un tema que nos preocupa con frecuencia.

Uno de los aspectos más estresantes de mi trabajo como psicóloga pediátrica es ser testigo de la frecuencia con que las relaciones están infravaloradas en nuestros sistemas de cuidado. Los padres regularmente me preguntan por qué a su hijo con necesidades especiales se lo traslada de una escuela a otra, mientras que su otro hijo sin necesidades especiales asiste a la misma escuela año tras año escolar.

Con demasiada frecuencia, los niños con necesidades educativas especiales experimentan cambios de auxiliares, ayudantes, maestros y escuela, lo que causa estrés. Sin duda, este problema no se debe a la falta de buenas intenciones o de profesionales dedicados en el campo. Tiene que ver con el hecho de que a la mayoría de los profesionales que trabajan con niños y las familias no se los ha entrenado en salud mental y desarrollo social y emocional.

Los expertos en el campo de la neurociencia y el apego siguen haciendo hincapié en la importancia de las relaciones saludables para la resiliencia psicológica y el crecimiento del cerebro. Las relaciones cálidas y comprometidas  apoyan todos los aspectos del desarrollo, y promover la estabilidad relacional debe ser una prioridad para todos los niños, incluso los que están en nuestros sistemas de educación especial.

Ten por ejemplo el caso de  “Brent”, de seis años, que fue diagnosticado con autismo a los tres y a quien le costaba  seguir las rutinas del aula de jardín de infantes. Se mantenía aislado,  prefiriendo caminar en círculos alrededor de un árbol durante el recreo y la pausa del almuerzo en lugar de jugar con los compañeros de clase. A mitad del año escolar, los padres de Brent solicitaron que la escuela proporcione un ayudante para apoyar sus habilidades sociales. Después de largas negociaciones, el distrito escolar proporcionó el ayudante, una mujer afable llamada Laura. Brent y Laura demostraron ser un gran equipo. En cuestión de meses, Brent estaba más participativo en las actividades de clase y empezaba a jugar con sus compañeros. Hacia el final del año escolar, Brent hizo su primer amigo.

Al año siguiente, Brent se había adaptado tan bien que el distrito escolar decidió que ya no necesitaba el ayudante, y Laura fue transferida a ayudar a otro niño. En cuestión de semanas, Brent comenzó de nuevo a dar vueltas a su árbol familiar y surgió un comportamiento nuevo: comenzó agarrar objetos y lanzarlos por el aula. La pérdida de Laura, en quien confiaba y a quien utilizaba como una base segura, le hizo tambalearse.

A lo largo de la vida, las relaciones favorecen el desarrollo saludable, promueven la resiliencia, y sirven como amortiguadores contra el estrés. Laura, la ayudante de Brent, le proporcionó apoyo emocional, lo que le permitió explorar su mundo social. Contando con ella, tomó riesgos y su confianza creció. Sin ella, tuvo una regresión. Sin un adulto seguro para ayudarle a regular sus emociones, Brent se refugió en sus viejos patrones familiares.

Si los administradores de la escuela hubieran considerado la importancia de las relaciones para el desarrollo de Brent, podrían haber reconsiderado el plan de alejar a Laura de su lado. Su razonamiento era que no querían que se vuelva dependiente de Laura. Esta es una razón común ofrecida para reducir o eliminar el soporte de uno-a-uno para los niños en el entorno escolar. En lugar de crear una dependencia poco saludable, las relaciones forman el encuadre y el andamio que ayuda a los niños a sentirse seguros, explorar el ambiente, y a abrirse socialmente. Cuando se permite que las relaciones crezcan, construyen una trama sólida que favorece el desarrollo de las capacidades del niño hacia la independencia. Si el marco está construido con éxito, la retirada del apoyo relacional no dará lugar a la regresión, sino a habilidades estables, de por vida.

Algunas cosas que puedes hacer para ayudar:

  1. Asegúrate de que los cambios en las relaciones establecidas de tu niño sirvan a sus necesidades individuales y no a las necesidades logísticas de la escuela o el distrito.
  2. Haz saber al equipo del niño que los cambios de escuela, maestros o ayudantes pueden aumentar potencialmente la carga de estrés del niño, lo que afecta la salud social y emocional y la capacidad de aprender.
  3. Pide que te avisen con antelación sobre los cambios necesarios de personal para poder analizar el posible impacto que tendrá en el niño. Esto permitirá que tenga tiempo para decir adiós y prepararse emocionalmente para su transición a otro profesor, ayudante o escuela.

No subestimemos la importancia crucial de las relaciones para el crecimiento, el desarrollo de la resiliencia, y el aprendizaje de nuestros hijos. Los expertos  del Centro de Desarrollo Infantil de Harvard lo dicen de manera muy simple: El factor más importante para que los niños desarrollen la capacidad de resiliencia es por lo menos una relación estable y comprometida con un progenitor, cuidador, u otro adulto.

La entrada al artículo en el blog de Mona está aquí.

 

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